Hay locas que desfilan por las calles con baras de majorette multicolores que pretenden ser dardos. Putas les llamo. Patadas recibo. El verano es una pelea de gatas en un callejón. El verano es una majorette creyéndose digna.
El ser humano es tan tonto que añora ciclos que sabe con seguridad se repetirán. Al salir de la oficina y darme cuenta que los días son, por fin, un poquito más largos, me he acordado de ésta imagen. Quiero Verano, y eso que en Málaga casi que ni da tiempo a extrañarlo. Igualmente lo quiero.
No necesito playas vírgenes como ésta; solo el pelo del modelo, una nevera con cervezas y hielo y una música que suene. Verano es lo que quiero.