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miércoles, 15 de febrero de 2012

Tyler la porteña.


    La llegada a Buenos Aires ha sido terrorífica. Terrorista mas bien. Tyler, que debe haber sufrido lo suyo en el bodegón del avión donde la dejé tras reconocer a la tripulación que sí era mi perra, ha saboteado todos los equipajes en las diez horas de vuelo. Al recogerla, le faltaba un diente, se ve que aún hay quién usa Samsonite autenticas... Para compensar, traía un ipad 2, un collar de perlas de Majorca (pobre argentino que se gastara sus ultimos euros en Mallorca), varios cuadernos Moleskine, un tarro de Yssey Miyakee, una funda de piel para el ipad (que ya podría habérsela puesto al chisme y ahorrar un poco de espacio), el último libro de Carlos Zafón y una estupenda colección de plumas y bolis Montblanc que vete tú a saber si son verdaderos o del todo a cien.

    Con una perra cleptomana que apenas conseguía cerrar su pequeña maleta y una cola interminable de argentinos en el mostrador de Reclamación de Equipajes, hemos dejado el aeropuerto en busca de un Taxi o medio de transporte común que nos llevara al centro de MI nueva vida. Digo MI nueva vida porque a pesar de que no he podido cruzar el charco sin ella, pienso deshacerme de esta maldita chucha cueste lo que cueste. ¿No se dice acaso que en sudamérica la vida tiene menos valor y que un muerto justifica cualquier fin? Pues eso hare, cogere un cuchillo, un trinchador y la pondré a la brasa hasta que su asquerosa mandíbula se convierte en una jugosa carrillada de perra islandesa en su punto. Y todo a media luz.
    Pero Tyler es escurridiza. En cuanto he llegado a mi nuevo apartamento en pleno centro de la ciudad porteña, un sonido de violines, estridente y penetrante, en un volumen de 43 sobre 60, ha dado paso a un tango de Gardel. Tyler es todo tópicos. Con ello ha conseguido ponerme muy nervioso y desconcentrarme de mi misión de matarla. Tyler me conoce demasiado bien y sabe que mi enajenamiento mental puede durar unas horas durante las cuales soy capaz de todo, pero que una vez apartado de los oscuros pensamientos, soy incapaz de acometerlo.

    Efectivamente, el puto tango de Gardel a niveles de rave madrileña ha conseguido distraerme y he dejado el cuchillo y el trinchador sobre la mesa de la cocina. Me he ido a buscarla por toda la casa.

    En el salón, donde esperaba hallarla dando unos pasos de tango a cuatro patas, no había nada más que un televisor bastante viejo emitiendo una actuación del maldito cantante de tangos. A la vez que he conseguido bajar el volumen, un portazo se ha oído al final del pasillo. De repente todo es silencio. Gardel canta pero no lo oímos, afuera anochece. 'Tyler!!!' 'Tyler donde estas!!!!' 'Tyler!!!!', he gritado sin hallar respuesta. Como dudo que haya salido a la calle ella sóla (Tyler es muy independiente pero sólo en entornos familiares) he vuelto a la cocina desde donde creía venía el portazo anterior. No estaba allí, pero antes de volver al pasillo, me he dado cuenta que no ha sido su ausencia la única en la cocina. ¡¡¡ El cuchillo y el trinchador han desaparecido de la mesa!!!.

    Estoy perdido, es el final. Me he encerrado corriendo en mi habitación, desde dónde escribo esto a modo de prueba final para cuando hallen mi lindo cadáver. No se oye nada fuera, la maletita de Tyler esta dentro de mi habitación. La he abierto con la idea de comprobar que todo sigue ahí. Solo falta el ipad 2. Tyler esta escondida en algun rincón de este apartamento argentino armada con un cuchillo, un trinchador y un ipad 2. ¿Puede haber peor final que este?
    Tyler es vengativa, y pese a la simpatía que ha demostrado en el taxi desde el aeropuerto, no ha olvidado que he intentado huir de España sin ella, que la he dejado doce horas en la bodega de un vuelo transatlántico y que en cuanto he llegado a casa he buscado el cuchillo y el trinchador... Estoy temblando, ¡¡ mi iPhone esta sonando sobre la cama !! ¡¡¡¡ Es una llamada de FaceTime !!!!:

    En pantalla puedo ver a Tyler, que ha hecho dos agujeros en una servilleta de tela blanca y se la ha plantado a modo de careta. Es ridícula, pero reconozco que me ha evocado a ciertos títulos del cine de terror que últimamente tanto usan máscaras y demás distorsiones faciales para acojonarnos por la pantalla. Tras el impacto visual, peor ha sido la voz, la que ha distorsionado a traves de alguna aplicación (que rápida es ésta perra para las tecnologías oye!) para pronunciar la siguiente frase:

' solo a un insensato como tú se le ocurre tener los pies sobre el suelo en este momento...'

¡¡ AAAAAhhhhhhh!!. Primero han sido dos pinchazos simultáneos en la espinilla y antes que me haya dado tiempo a apartarlos de un manotazo, la punta incisiva del cuchillo se ha adentrado en mi parte trasera del pie provocándome el dolor más intenso que he sufrido en mi vida. La muy zorra estaba oculta bajo la cama. Me ha trinchado, luego me ha clavado el cuchillo y ha salido corriendo dejandome las 'banderillas' puestas cual Miura.

TYLER HA VUELTO.

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Ilustración: Tyler en Argentina por Ale de Ariza

jueves, 1 de diciembre de 2011

Me voy. Sin Tyler.

    El sueño pudo conmigo. Me hallaba sentado en la cocina, apoyado en la puerta del horno esperando a que alguien viniera a recoger el manjar. No quería crear una escenita para no excitar mucho a Tyler, pero estaba dispuesto a atraparla y hacerla hablar cuándo viniera. ¿Qué coño estaba pasando?. Tras varias cabezadas y un terrible sueño que no pude evadir pese a las cantidades industriales de café ingeridas, el Sol entró insultante por la ventana. ¡Me había dormido por completo!!!

    Del plato con leche y cereales, ni el plato. De Tyler, ni un sólo rastro y de mí, un deshecho humano. Había vuelto a jugármela. Tyler es insensible. ¿Cómo puede llegar a recoger su 'pedido', verme ahí tirado en el suelo y ni siquiera tener el instinto de saludarme? Algunos pensaréis que quizás me besó, pero no. Cada vez que Tyler me lame mientras duermo, amanezco con un horrible olor a su alitosis reseca en mis mejillas. Ni peste tenía en la cara aquella mañana. Mi última oportunidad de poder conocer su paradero había desaparecido por completo.
    Cabizbajo, más triste que enfadado, me dispuse de una vez por todas a hacer la maleta y emprender la marcha. Era la hora del adiós. Yo soy muy generoso, me entrego en cuerpo y alma y puedo recibir varias negativas, muchas, miles...pero llega un momento en que la situación me supera. No puedes 'volver' y ni siquiera hacerme un guiño, eso ya es crucial. Con el alma rota y una canción de Malú de fondo, me preparé para el largo exilio. Lo tenía claro, lo mío con Tyler estaba tan roto cómo mi alma. Y ese alma, a la que antes había destrozado mil veces y siempre salía airosa, ya había agotado sus siete vidas. Era el final.

    En dos horas estuve listo. Cuando uno da el paso, lo da con la mayor brevedad posible. Cómo cuando nos fuimos juntas del pisito de Alicante a toda prisa dejando el cadáver de Henrich en el lavabo. En un par de horas conseguimos emular la escena de un incidente doméstico con rotura de cráneo contra bidé, limpiar los restos del crimen y correr hacia el aeropuerto cual fugitivas que no se permiten mirar atrás. Entonces huíamos juntas, ésta vez, pese a hacerlo sólo, lo hice con la misma decisión.


    A la llegada al aeropuerto, ésta vez de Málaga, un escalofrío me recorría todo el cuerpo. Me iba, sí, pero sin mi Tyler. Tyler había sido amiga, enemiga, cómplice, traidora, hombro en el que llorar, mascota a la que detestar o incluso amante de ocasión un par de noches de exceso, lo confieso. Lo había sido TODO durante tanto tiempo, que ahora sentía un desgarro tan profundo cómo si dejara atrás uno de mis brazos.
    Eché el último vistazo al móvil y no había nada. Miré alrededor una y otra vez antes de pasar la barrera de seguridad fantaseando con que su instinto canino de amiga fiel supiera dónde encontrarme y viniera por fin a mi encuentro. Ahí, en plena terminal. Nada.

    Derramé tantas lágrimas por todo el aeropuerto que la gente me miraba e incluso se apiadaba de mí. En Starbucks fue un auténtico drama. Tyler adoraba ésta cadena de cafeterías y casi me deshidrato a lágrima viva pidiendo mi frapuchino con leche de soja. No hallaba consuelo, pero no me importaba llorar.
    Siempre ahogo las penas con llanto, mucho llanto, y con música. En el iTouch Paulina Rubio cantaba 'olvídate de mí' y pese a que ése era mi deseo, más lloraba. Mi cuerpo es así, tras horas y horas de lágrimas encuentra la calma y lo ve todo más claro, con unos ojos nuevos y totalmente limpios.

    Así fue. Cuando ya subía al avión andaba con paso firme, seguro de que era la mejor decisión de mi vida. Llegué a mi asiento, el 23 F, ventanilla. No pude evitar una carcajada. La vida siempre me pone ciertas casualidades delante. Cuándo el mítico 23 F en España yo aún era un feto uterino. Ahora, me sentaba en el mismo número siendo un hombre realizado, que tomaba decisiones y que luchaba por un destino mejor. Destino Bahamas. Allí me olvidaría de todo, allí Tyler no podría encontrarme y lo mejor, alli me broncearía eternamente y dejaría crecer una frondosa melena. Para cuándo descubrieran los cadáveres de mi apartamento, mi aspecto sería totalmente el de otra persona; habría formado una familia con la que bailaría ritos zulú los domingos en un jardín precioso al estilo del de Memorias de África... soñando con ello me quedé dormido en el 23 F...

    Casi a la hora, me despertó el sonido del avión. Habíamos despegado y la tripulación se disculpaba por el retraso:


'Señores pasajeros, disculpen las molestias. Hemos sufrido un retraso al intentar localizar al dueño de una mascota. Su nombre, según el chip, es Tyler y pese a que a nuestra insistencia nadie la ha reclamado, sus datos de registro coinciden con uno de nuestros pasajeros...rogamos se ponga en contacto con nostoros el Sr... la perrita va en el bodegón con el resto de mascotas.
Disfruten del vuelo'


Tyler no se queda en tierra por Ale de Ariza

viernes, 18 de noviembre de 2011

Tyler está fugitiva.



    Tyler no me contesta el teléfono. Es detestable. La vecina de arriba piensa interponer una denuncia por el secuestro de su gatita Lola, y ha empezado a contactar con videntes y budistas por si pueden arrojar luz sobre el paradero, ya sea bajo, o sobre tierra, de su linda gatita. Yo no doy crédito. Encima de que su gata bollera roneó a mí Tyler y la minó de ideas lésbicas y canciones de Malú, ahora va y quiere denunciar a mi perra aprovechando los actos delictivos de la fiesta de Halloween. Sé que todo consiste en hacer ver a la comunidad que su gata está secuestrada y obligada a una relación lésbica por la fuerza.
    Tyler es asesina, estamos de acuerdo, pero no pienso admitir, por mucha vergüenza que sienta en éstos momentos de ser su amo, que secuestre y viole a una gata contra su voluntad. Tyler pone pasión a todo en la vida, y estoy seguro que su relación lésbica con Lola es puro sentimiento. De hecho, tras la masacre perpretada en Halloween, huirían por evitar que la cárcel o el sacrificio de Tyler las separara. En éstos días que tanto se habla de lesbianismos ocultos y de periodistas muy hábiles bajo las mesas de la COPE, no estoy dispuesto a que Tyler quede por los suelos. Sin conseguir contactar con ella, he convocado una rueda de prensa en el patio del edificio, dónde aún quedan algún resto de vísceras y sangre animal en el rincón maldito. Mis vecinos han acudido con una sensación agridulce entre compasión hacia mí persona y repulsión absoluta por haber criado un animal así. Tyler es tratada de bestia y yo no puedo ni tengo argumentos para contradecirles. Para lo que sí he sacado han sido fuerzas para defender su relación con Lola en un alegato lleno de libertad sexual, de respeto hacia el amor libre y por supuesto hacia la intimidad de dos animalas que se aman más que cualquier par de seres humanos. Si hubiera un orgullo gay animal, me llevaban a cantar a la plaza de España éste año, sin duda.

    Una vez terminada la conferencia, y con cuatro demandas sobre la mesa, he subido a mi piso para terminar de empaquetar y salir hacia otro lugar. Vivir con Tyler me ha hecho nómada. Aún recuerdo cuando nos íbamos del último piso. Tyler se amarró a un barrote del balcón, desde el que la noche anterior había arrojado a Bunny la coneja al vacío, en signo de protesta hacia nuestra nueva mudanza. Creo que fue la primera vez que se comunicó conmigo, y ahora, desde la distancia, veo en su discurso algo de secreto gritado. En aquél momento no me había dado cuenta, pero ahora, empaquetando fotos de antaño, ha venido a mi mente la idea de que Tyler estaba liada con Bunny, que era la mascota de un profesor de Historia de ésos que cuentan la historia desde el bando azul. Bunny pasaba mucho tiempo en casa, pero yo jamás hubiera pensado que estarían enamoradas. Hubo un día en que Bunny dejó de venir y Tyler cayó en una depresión por la que empezó a mordisquearme los muebles hasta que la televisión hubo de ser colocada sobre cuatro tomos de la Espasa.
    Un día, casi un mes después, Bunny volvió y se enzarzó en una discusión terrible con Tyler, cuyos ladridos fueron reprendados por los vecinos desde el ojo de patio. Cómo no podía concentrarme en nada, decidí irme a la calle y dejarlas discutir. Recuerdo como salí a la puerta y justo cuando iba a encender un cigarrillo sonó un golpe seco en el suelo al que siguió un leve gemido, ya expiratorio. Era Bunny, yacía en el suelo, con sus orejotas desparramadas y sus magníficos paletones partidos en dos. En apenas segundos, un charco de una sangre muy roja la rodeó y los curiosos vecinos acudieron para contemplar junto a mí, la muerte de la coneja. Quedé en shock. Bunny podría haber caído sobre mi cabeza y morir los dos. Dejé caer el cigarrillo y levanté la vista hacia mi balcón. Tyler estaba ahí, posesa, observando la escena tan tranquila. No podía creer que hubiera sido capaz de aquello; por muy animal que fuera, hasta entonces no había dado signo alguno de violencia. Corrí las escaleras  a toda velocidad y cuando entré, Tyler estaba amarrada en el balcón. Me dijo que no me acercara, que la cuerda, amarrada a su cuello y a los barrotes, haría de horca si daba un paso adelante. Tyler es súper peliculera claro, pero ahí estaba muy sincera. Le pregunté que coño había ocurrido para arrojar a Bunny al vacío y sólo pudo, entre sollozos, pronunciar la siguiente frase:

' O estás con Tyler o no estás '

    ... rememorando ésta escena acudí al maldito Diario para confirmar lo que pensaba ahora, que Bunny tuvo una relación con Tyler y aquél día cortó con ella de esa forma tan definitiva. Tyler es muy tajante. El Diario lo comenzó un poco más tarde de aquello, pero tal y como adiviné, había un pasaje en el que hacía referencia a la suerte de la conejita con la siguiente explicación: '...

'...Bunny en cambio decidió seguir los dictámenes de un amo opresor y fascista que perdió el sentido total de la animalidad y se posicionó en contra de algo que precisamente por ir contranatura, es mucho más excitante. Tuve que deshacerme de ella. Hay dos cosas que no soporto en ésta vida, una son los celos; la otra, la cobardía'.

    Tras leer eso, tenía mucho más que temer, ¿y si realmente Lola está apresada contra su voluntad?, ¿y si Lola ha pedido a Tyler huir de la opresión de su ama, poco amiga de los nuevos tiempos y por tanto incapaz de asumir vida homosexual bajo su techo?. Sólo espero que pase lo que pase, Lola corra mejor suerte que Bunny y tener noticias de ellas muy pronto...

    Acaba de sonarme el móvil! Es un SMS de Tyler!!!! Por fin tengo noticias:

' Hemos oído tu alegato y realmente estamos emocionadas. Aún no puedo desvelarte dónde estamos, pero como adivinarás, estamos más cerca de lo que pensáis. Lola tiene momentos de flaqueza porque en realidad le gustaría hacer feliz a su ama y dejarme, pero luego le cuento mi historia con Bunny y se le olvida todo. ¿te acuerdas de Bunny, la conejita del profesor?. Yo la maté Jesús, y no me arrepiento porque la vida ahora me ha puesto a Lola en mi camino, y vamos a ser felices, pero necesitamos aislarnos para conseguirlo. Sólo quiero suplicarte que no te vayas aún, ahora tienes que ser fuerte y no dejarme en la estacada. Deja un poco de leche y de mis cereales favoritos en el quicio de la ventana de la cocina, estoy tan hambrienta que mi mandíbula está comenzando a dolerme. Evita males mayores. Gracias, tu Tyler '

    Maldita perra calculadora, además de estar fugitiva, me envía amenazas disfrazadas de agradecimiento y me esclaviza a su antojo. Acabo de dejar la leche y los cereales. Pienso quedarme en guardia toda la noche hasta que alguien venga a por ellos. Necesito muchas explicaciones...

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Ilustración: Tyler & Lola, Love of Lesbian por Ale de Ariza

(capítulos anteriores pinchando en la etiqueta Tyler la perra islandesa aquí abajo)

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Tyler se disfraza de vampiresa, islandesa.


    ¡Maldita perra consentida e influenciada por la americanización a la que La Sexta la somete!!. Si, Tyler quiere disfrazarse para Halloween. Tyler es siniestra, juguetona y muy macabra, por lo que no me ha sorprendido la verdad, pero el hecho de que necesite estrictamente que su disfraz sea de vampiresa me hace tener marcado el 061 en todo momento en mi celular. 
    Veréis, las vecinas del bloque, organizan para cada evento y sin importarle el arraigo de éste o no, fiesta en el patio interior. Ayer tocó al portero la vecina de arriba, sí, la dueña de Lola, y nos dejó la invitación. Por supuesto Lola la acompañaba y creí advertir incluso un guiño de cómplice hacia mi perra... Creen que no se nada, pero lo del diario fue tan revelador que soy consciente de la relación lésbica entre ambas. Tras mi primera negativa a acudir a la fiesta del patio, llena de vecinas octogenarias con sombreros de bruja y murciélagos de plástico, Tyler berreó de tal forma y con tal fuerza que su mandíbula estuvo a punto de salirsele. Ante éste panorama, uno accede claro.
    Lo peor de Tyler es que lo hace porque, ¡cómo no!, también se cree Heidi Klum y se ve en la obligación de cada año ser la estrella del photocall del bloque (con los buzones de correos como patrocinadores...). Como os he dicho, exigió ir de vampiresa porque según ella, y pese a las leyendas en torno los países caúcasos como origen de ésta raza de personas vampíricas, que por supuesto existen, y que se alimentan de sangre; el verdadero origen se halla en Islandia. Sinceramente ni me extraña. Bien sabemos que las historias son contadas en relación a conveniencias políticas o geográficas, y bien es ciertísimo que Islandia, hasta la fecha, es exportador de especímenes raros y cuanto menos llamativos.
    Tras ubicarme en el mapa el punto concreto dónde data el primer vampiro que obviamente era antecesor suyo, Tyler me ha exigido ir de compras a por su disfraz, y nada de ir 'a esa maldita tienda del centro que huele a neftalina y compran pelucas los travestís de la Nogalera, de hecho no voy disfrazada, voy de vampiresa en honor a mis antepasados y no voy por ahí burlando a los muertos, para mí es un día muy sagrado querido...'.
    Tras ésto, uno se pone a relacionar su mandíbula, sus poderes de bruja y las rarezas islandesas; y es entonces cuando accede a no poner negativa alguna a ésa noche, de hecho la he prometido acompañarla en todo momento y no dejarla sóla ni un instante... No quiero que mi bloque termine con una sangría real al estilo de La Comunidad. Dios nos libre. Por ello, lo primero es evitar un traje rosa o batines de guatiné, que uno es muy fan de la Maura y al final todos terminamos repitiendo lo que nuestros ídolos hacen. Aún en el bloque se ríen de Tyler y de mí por acudir a la entrega de los premios 'vecinos del año' a lo duquesa y flashito.
    Hemos ido de compras, Tyler ya tiene su espectacular, elegante y sexy vestido de vampiresa islandesa por el módico precio de 439 euros. Yo, intranquilo en todo momento por lo que pueda ocurrir con una perra que no controla su mandíbula evocando a una vampiresa, he optado por algo cómodo com es fantasma con sábana blanca.
    Hemos llegado al patio, Tyler está guapísima, he de reconocerlo. Todos los vecinos la han fotografiado junto a mí primero, y después junto a Lola. Sin duda han sido la pareja más buscada. Lola por cierto iba de niña de Polstergeist con una peluca rubia muy inapropiada para una gata persa. La fiesta está transcurriendo de maravilla. Hay calabazas, canapés con forma de murciélago que me hacen pensar de dónde sacan éstas señoras tiempo y moldes para hacer semejante obra de ingeniería; y una sección para animales, similar a los parquecitos para niños; dónde se divierten juntos algún hámster de Frankestein, una tortuga de niña del exorcista, un mono balinés de gótico punk, Lola y mi Tyler... así de variopinto es el vecindario.
    El hámster ha desaparecido a los 15 minutos, el mono nos ha sobresaltado gritando y con un buen mordisco en el cuello y chorreones de sangre que si no conociera a mi perra juraría eran de broma, y del camisón blanco de la tortuga quedan apenas hilos que dejan ver el duro caparazón marcado con la irremediable dentadura de Tyler.
    Sabía que tramaba algo así. Tyler es asesina, hemos de asumirlo, y creerme el cuento de que los vampiros vienen de Islandia y son antepasados suyos a los que quiere honrar sólo ha sido una más de mis insensateces que me costará varios procesos en los tribunales.
     Tras el alboroto del mono sangrante y el consiguiente desmayo de la vecina más veterana, Tyler y Lola han aprovechado la ocasión para escapar. Hemos pateado el bloque buscándolas y no ha habido forma de hallarlas. Alguien ha encontrado, en lugar de dónde debería estar el hámster una pluma roja que algunos han tomado como descuido de la perra y yo como una puta broma macabra. Tyler es seguidora de Águila Roja. A saber por qué tejados andarán con el pobre hámster como rehén...
    Han pasado dos días desde Halloween y ni rastro de los tres. Sí hay en mi buzón varias denuncias por posesión de animal peligroso y una novedad... el mono gótico está adoptando ciertas conductas maníacas y ya ha mordido a sus dueños y al hijo pequeño de éstos...
    Tyler no me coge el teléfono y yo estoy haciendo las maletas para huir, una vez más, de un piso por su culpa. Creo que ha llegado el final...
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Ilustración: Tyler vampira, por Ale de Ariza

jueves, 13 de octubre de 2011

El Diario secreto de Tyler.

    He de confesaros, queridos lectores, que vivo con MIEDO. Tendréis que entender que con cinco cadáveres pudriéndose en la pared que hay entre mi habitación y la del salón, puede ser hasta un sentimiento rutinario. Si a eso, sumamos que Tyler ha estado a punto de incendiarme la casa, que ha creado una tribu de perros de la nada y que colecciona fotos de mis amantes, el miedo se transforma en pánico.
    Lo más grave del caso es que me he convertido en el típico padre espía. Como esos padres a los que sus adolescentes les ocultan todo y tienen que ponerse a registrar la mochila, el móvil o el portátil de los hijos. Tyler no tiene nada de eso, faltaría más, pero sorpresas tiene a mogollón. Aprovechando una de las mañanas que acude a la rehabilitación post ataque del falo cubano, me dispuse a husmear en su habitación cualquier indicio de una futura catástrofe...
    Tyler es muy fuerte. ¡¡¡Está escribiendo un diario!!!.
    Sinceramente me deja atónito. Hace un tiempo extrañé un cuaderno que compré y que aún tenía en blanco con la idea de anotar las ideas para mi futuro libro. Tyler me contestó en su momento que jamás había llegado a casa el cuaderno, convenciéndome por completo que lo habría perdido en algún bar, ya que, como ella mismo dijo 'te crees bohemio, te pones a escribir en cualquier terraza y se te olvida que vives en una ciudad de gente chunga donde hasta un cuaderno puede ser vendido en el rastro...ah, y tranquilo, para la mierda que anotarías tampoco hace falta que vayamos éste domingo a buscarlo como desesperadas, nadie te va a plagiar. Así que relájate, compra otro y átatelo al culo, que eso nunca se te olvida dónde está, maldito ninfómano'. Tyler es así de dura cuando intenta ridiculizarte. Te destroza y tienes que darle la razón además de sentirte vapuleado.
    Pero ahí estaba el cuaderno, debajo de su almohadita, junto con un bolígrafo de la Sirenita que mi antiguo novio se había dejado en casa. Quizás fue robado también. Abrí el cuaderno y en la primera página solo ponía: 'TYLER SE SINCERA'.
    Al pasar la página, una parrafada con renglones irregulares, tachones y algún lametazo con los que intuyo intenta borrar cuando se equivoca. Tyler sabéis que a veces se le olvida que es una perra y pierde la noción de cosas tales como que la tinta de un bolígrafo no se borra... La parrafada, mejor que contárosla, os la transcribo:
'Querido Diario,
El subnormal de mi amo está escribiendo sus vivencias conmigo. Por cierto, soy Tyler, la gente se presenta en éstas cosas, no?. Soy islandesa pero nacida en Madrid, bueno, recogida en Madrid, no estoy muy segura. A mi edad, no le llevo la cuenta, sinceramente. A veces quisiera ser gata porque están más esbeltas y tienen 7 vidas. Hablando de gatas, el otro día conocí a Lola, una preciosa gata persa que vive en el piso de arriba al nuestro. Pero ahora te lo cuento, que antes tengo que poner varios puntos sobre varias íes...
El motivo de éste diario es que cuando las memorias paralelas que escribe el marica se conviertan en un éxito, usaré el poder de mi mandíbula...que estoy segura infravalora, para matarlo y hacer llegar a alguna editorial MIS MEMORIAS REALES escritas por mí. La noticia será un bombazo y mi autobiografía mucho más leída que la otra, sin duda alguna, no autorizada. Jesús piensa que no me doy cuenta que se está haciendo de oro con mi vida. ¿Quién dice que es su vida conmigo, y no la mía con él? Es asqueroso vivir con él, a veces hasta me asfixio, se me hincha todo por dentro y no puedo controlar la mandíbula. Por eso maté a Jean Paul, no por celos ni mucho menos. Se pasaron toda la noche hacíendose el amor (diré eso en lugar de lo que pienso, ya entenderéis por qué..), y cuando por fin terminaron a eso de las seis de la mañana, va el muy adicto y se sienta en el sofá a escribir y a fumar...¿pero que se cree, Carrie Bradshaw, Marisa Paredes en La flor de mi secreto? La flor de su secreto es que escribe de noche...y a mí me revienta el sonido que hace al teclear. Cuando tiene una historia muy intensa hace tanto ruido que parece estar escribiendo a martillazos. ¡¡Paleto!!.
    Me parece tan poco cívico hacer eso que me hincho, me hincho y la mandíbula empieza a dolerme, no la controlo, se agranda y no puedo reprimirla. Esa noche, en cuantó terminó el capítulo final de su absurdo libro sobre el mundo homosexual entre rejas, que además pretende traducir al inglés como Queer's Jail, y en cuanto oí que empezó a roncar, ya no pude reprimirme y salí disparada a morder cualquier cosa que me encontrara. Querido Diario, lo de Jean Paul fue fortuito. Mi ira iba contra el otro, pero el destino hizo que mientras escribía y fumaba como un poseso, Jean Paul se moviera ocupando su lado de la cama...y así fue como el pobre dijo adiós a su vida.
    En el fondo sentí alivio que no hubiera sido él, puesto que me quedaría sola en el mundo y la verdad, al final no es tan malo. Solo un poco tocarrabos. 
    Iré dosificando la difícil relación que tenemos en éste diario como tema central de Tyler se sincera, pero ahora quiero hablaros más de mí y de las vivencias que me están haciendo sentir cosas diferentes.
Ayer conocí a Lola (ahora sí)., la gatita persa de nuestra vecina Asunción, la de arriba.
    Lola es muy mona, tiene un pelo precioso y brillantísimo que Asunción cuida con esmero; no como yo, que al final de éste diario tendré más rastas que ese hombre que canta mientras Jesús fuma cosas raras. Lola llevaba una camisa de cuadros de leñador que le daban un toque muy moderno y se mostró un poco tímida conmigo. Se supone que las de su especie son ariscas, pero te aseguro querido diario que ella no fue arisca, fue tímida, muy tímida. Mientras Jesús y Asunción hablaban, yo no pude parar de mirar a Lola y a su pelo. Ella en cambio, sabiéndose observada, clavó la mirada en el suelo y solo la levantó un par de ocasiones en las que, al comprobar que yo seguía mirándola...la bajaba de inmediato.
Me he pasado la noche pensando en ella. Incluso había previsto masturbarme con la foto de Banderas que arranqué la semana pasada del periódico, pero me ha sido imposible.
Me siento extraña, y..'
    Mierda! Acabo de oírla rauñar la puerta. Tyler ya está aquí. He cerrado el diario corriendo y lo he vuelto a dejar como lo encontré. La muy impaciente está dando tal saltos que ha llegado al timbre. Ya voy Tyler, ya voy.
    He abierto esperando encontrarla hecha una furia por mi tardanza. Todo lo contrario, Tyler estaba radiante. Me ha dado tiempo a ver el rabito de Lola desapareciendo tras la esquina del piso superior y la puerta de Asunción cerrarse. Acaban de encontrarse en el rellano. ¿Será por eso que no está furiosa? ¿Está Tyler sintiendo algo por Lola?.
    Se ha ido directamente a su habitación y justo ha sonado mi móvil:
     'Buenos días, le llamaba para saber si ha habido algún problema por el cuál su perrita no ha venido hoy a rehabilitación'


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Ilustración: Tyler escribe su diario por Ale de Ariza.

Todos los capítulos:



jueves, 6 de octubre de 2011

Tyler se quiere tatuar.


    Tyler se quiere tatuar. Os prometo que esta perra es ridícula. Sabía que su admiración por Guti no me traería nada bueno y mucho menos esa fijación por la tal Noelia. Al final todo parte de Supermodelo.
    Tyler es desternillante. Me ha escrito un SMS mientras estaba en la oficina para decirme que el tattoo debía ser en la patita derecha y que llevaría las coordenadas del lugar preciso donde nos conocimos, que ella es muy fans de Angelina y ha leído que lo hace con todos sus hijos. Tyler es muy pelota, pero me ha ganado el corazón.
    Me he puesto a buscar la dirección de la maldita calle de Madrid donde la recojí, y, una vez encontrada tras varios minutos de google maps y de ejercitar la memoria, resulta que la calle se llama Calle Desatino. Un escalofrío me ha recorrido el cuerpo pensando que todo está relacionado con un catastrófico final. Quiero pensar que ella no es consciente de todo eso, pero no puedo quitarme de la cabeza la idea de que Tyler es un mutante de un antiguo enemigo que ha llegado a mi vida con el propósito claro de destruirme, o al menos enloquecerme.
    Tyler acaba de llegar a casa y al parecer ha cambiado de idea acerca del tattoo. Os juro que es malvada. Ahora quiere tatuarse:
   ' mío será el reino de la eternidad '
    ¿No es mas que una puta perra chiflada? Además de apocalíptica, no se puede ser una perra más hortera. El ejercito de bichos que creó con un coleccionable de escultura me hace pensar cada vez más en un Apocalipsis canino con Tyler en lo alto de un rascacielos en actitud dominadora. Todos la llamaremos Mi Ama y comerems pienso para gatos mientras que ella organiza grandes banquetes a los que asisten hienas con la voz de Woopi Goldberg sedientas de carne humana... Me estoy obsesionando.
   Pero al final, Tyler no es tan desobediente. Tras muchas horas, riñas, y mordiscos en mi piel, eso sí, con la mandíbula en modo relax,  hemos ido a la sala de tatuajes con la promesa de que se olvidaría de esa frase. Y no sé por qué, pero confío en ella.

   Ha pasado una hora y ya sale con una patita afeitada.
   En la piel de la patita se puede leer, aún sangrante y en tipografía helvética, lo siguiente:
  
   nadie podrá con Tyler, leeme el culo!!

........Tyler siempre se sale con la suya.

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Ilustración: Tyler pinup tattoo. por Ale de Ariza.

Resto de capítulos haciendo click en la etiqueta Tyler al final del blog.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Tyler sufre de falofilia. (capítulo calificado X)



    Ésta mañana, cómo cada día, ha bajado a por el periódico y justo me ha destrozado la foto de contraportada que más me interesaba. No controla su mandíbula creeréis. Pero no, Tyler es cruel y lo hace todo a posta. Por su culpa no he podido disfrutar de la entrevista en exclusiva a Antonio Banderas por el estreno de su nueva película con Almodóvar. Y por su culpa he tenido que enviar a 20 clones de katripojskis a la perrera. Podéis imaginar la cara de los chicos del furgón cuando vieron semejante jauría en casa y el esfuerzo que tuvieron que hacer para apresar a aquella tribu de la Islandia canina instalada en mi salón.
    El caso es que Tyler se confiesa cinéfila o almodovarófila, algo así. De todo, menos zoofílica.
    Es la primera perra islandesa que conozco que no le gustan los perros, sino los hombres, o sus penes. Sí, Tyler es falofílica. Cada vez que entra a casa un buen mozo, ya sea butanero o electricista, vuelve a ser perra y se lanza sin dignidad a las partes íntimas. Tyler es muy cuca, y sabe que el pobre hombre la apartará con expresión de ‘linda perrita’. Pero ella es testaruda y vuelve a insitir, así hasta que incluso en alguna ocasión ha conseguido que el mozo en cuestión se empalme.
    Es una perra tan puta que luego corre a restregarse por las esquinas, y ella, como la mayoría de las cerdas que la seguís, no tiene ningún reparo por hacerlo, tenga la regla o no.
    Siempre tengo pintura blanca a mano.
   
    Ésta mañana, tras subirme el periódico sin contraportada, han tocado a la puerta de casa. Era el portero del edificio. Cubano de 36 años, sabrosón y, según Tyler, de tremendo falo. Lástima que yo no sea más desvergonzado en ciertas ocasiones... El caso es que Tyler, en un ataque de falofilia más desesperado que de costumbre, se ha abalanzado a la pelvis del cubano con la boca tan abierta que pareciera querer morir ahogada por la obstrucción de un falo cubano en su pequeño esófago.
    Pero Tyler tiene mucha capacidad. Cremallera, calzoncillo y falo de 21cm (cálculo aproximado en relación al tamaño de mi perrita), han desaparecido dentro de esa mandíbula prodigiosa que Islandia le ha otorgado a éste bichito del mismo modo que otorgara a Björk esa mirada raruna. Generosa patria.
    El portero ha gritado de la forma en que lo hace cualquier hombre, tanto de 21 como de 14cm, cuando una criatura intenta devorar sus partes más sensibles. Al grito le ha seguido un tremendo puñetazo y mi Tyler ha salido disparada hasta la pared de enfrente. Del impacto ha quedado como huella un buen chorreón de sangre que no debía proceder de ningún órgano vital porque la muy ninfómana aún sigue aquí… restregándose en la esquina.

    Al portero le han dado varios puntos de sutura pero al parecer salvará su pene cubano. Tyler ha aprendido que las perras, en el sexo, están excluidas del acto de la felación. Luego se ha dormido la siesta.

    Acaban de llamar a la puerta. Tyler se ha despertado con el ruido del timbre. Era un mensajero.

   

    Tyler es islandesa, y cabezona…compraré más pintura blanca.

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Ilustración: Tyler me trae el periódico por Ale Ariza.

Todo sobre Tyler haciendo clic en su etiqueta al final del blog

martes, 20 de septiembre de 2011

Tyler es artesana

    Odio las perras con inquietudes. Lleva desde principios de septiembre saltando cada vez que sale el anuncio de MOLDEA Y PINTA por fascículos. Septiembre es un mes terrible si tienes hijos o perras islandesas inquietas y arrogantes que se creen capaces de todo. Tyler dice estar mal aprovechada.
    Me puso ojillos y accedí a comprarle el primer fascículo. Ésta misma mañana moldeó e hizo en relieve, con un asombroso parecido orográfico, el mapa de Islandia. Tyler dice ser patriótica, pero jamás ha estado en Reikiavik ni ha comido Gravlak en su vida.
    Tyler es patética, pero asombrosamente artista. Al mapa islandés le siguió una especie de animal orondo, con cuernos y rabo, pudiendo ser un perro pero también un ciervo. Cuando le pregunté qué era eso me dijo que la figura de su primer novio, un uraño animal, único en su especie, que fue designado a vivir en la torre de la catedral de Munich tras sobrevivir a una cámara de gas de la alemania nazi.
    Tyler es mentirosa compulsiva y pasa por alto el hecho de que esa película ya la vimos juntos. No era en Munich, sino en París; pero también era un ser deforme que se enamoraba de una bella muchacha. Con todo esto ella pretende simplemente cumplir su fantasía de ser una princesita zíngara ahora que se acerca nuestro viaje anual a Bruselas. Es ridícula.
    Contentándola con una fingida cara de asombro, la dejé moldeando y me dirigí a la cocina. Como cada día encuentro algo en su habitación, decidí echar un vistazo. Tras varias recetas de tartas de queso y batidos de hierbas, encontré una especie de árbol genealógico de una familia de perros en la que todos se parecían entre sí. Al fondo, tras una cuarentena de caras con orejas tiesas y mandíbulas potentes, estaba ella. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo al darme cuenta que tenía en casa a una completa desconocida que procede de una especie única en Islandia, los katripojskis, que viene a ser los arranca cabezas a cuatro patas. El originario de la especie era un ser clavadito a la escultura que ahora mismo perfeccionaba en mi salón.
    Tyler es una auténtica perturbada. ¡¡¡ Hallé libros sobre ritos de invocación a los antepasados muertos !!!!! Como flashes a mi mente vinieron las extrañas llamadas a la FNAC que veía en las facturas, la insistencia ante el anuncio de MOLDEA Y PINTA y la macetita de romero que quería criar para cuidar la casa y para cocinar su arroz salvaje. De repente un olor a hierbas quemadas me llegó desde el salón. Os aseguro que Tyler no había mostrado muestras de piromanía anteriormente, por lo que acudí extrañado. Cuando iba a mitad del pasillo, un tremendo halo de luz inundó toda la casa y me cegó por completo. Caí al suelo vapuleado por una especie de onda expansiva. Lo siguiente que recuerdo es despertar con Tyler lamiéndome la cara en gesto de ‘tranquilo, no pasa nada’.
    Pero ésta vez se había pasado, así que la aparté de un manotazo. Tras ella, totalmente monstruoso, se erguía como podía un ser repugnante, mitad pelo y mitad huesos. Una pronunciadísima mandíbula que chorreaba una espesa saliva y cuatro patas putrefactas con un asqueroso olor que me provocó el vómito, completaban a su antepasado ahora resucitado.
    Estoy en el bar de debajo de casa. He bajado como un loco las escaleras y ahora no me atrevo a subir. Había subestimado a mi puta perrita. Es demasiado creativa. Puedo ver fogonazos de luz cada cinco minutos que provienen desde mi balcón.
    Acabo de recibir un SMS: ‘cómprame el segundo fascículo’.


                                             


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Ilustracion: Tyler creando monstruos. Por Ale de Ariza.


Más de Tyler:

1: Tyler, la perra islandesa con la mandíbula más prodigiosa.
2: Tyler es una súperhijadeputa

lunes, 12 de septiembre de 2011

Tyler es una súperhijadeputa.



    Me tiene amargado. Tras asesinar y desfigurar, además por ese orden, a Jean Paul; largarse de la casa, desaparecer durante horas, no ayudarme a limpiar los restos de la masacre y volver arrepentida y vomitando, Tyler ha salido SOLA ésta tarde.
    Tyler se cree independiente y de vez en cuando me lo hace ver de éste modo. Es una hija de puta. Me he pasado la tarde solo intentando reparar las sábanas de seda. He hecho café, cómo a ella le gusta, bombón, y me he sentido inútil. Cuando vuelva pienso refrendarle su actitud. ¿A qué esos aires de autosuficiente? Quiero recordarle que no es más que una perra islandesa a la que recogí y dí cobijo como nunca hice con nadie.
    La muy hija de puta ha estado en ese bar dónde conocimos a aquél sueco y a su chiguagua. Tyler se enamoró perdidamente, del sueco por supuesto, y tuve que llevarla varias veces a merendar a ese lugar.
    Hoy se ha ido sola. La camarera, la cuál me entiende porque vive con una gata austríaca que al parecer sale todas las noches a cazar murciélagos que luego aparecen degollados en su mesita de noche; es mi cómplice y me ha telefoneado para decirme que la hija de puta de mi perra ha pedido batido de caramelo con nueces y se ha sentado en la misma mesa en la que el sueco suele merendar batido de caramelo con nueces.
    No estoy dispuesto a pasarle ese tipo de puñaladas por la espalda. Es una súperhijadeputa y sabe firmemente que entre el sueco y yo hay algo.
    Le he preparado una trampa. Cuando vuelva, encontrará la casa sola porque yo habré salido a cenar con el sueco, que me ha llamado muy triste porque su chiguagua se encontraba muy enfermito. Ya la puedo imaginar revoloteándolo todo y ladrando a lo desesperado a algún punto muerto de la casa. No os he contado que Tyler cree que ve muertos desde el día que vimos ese documental de Cuarto Milenio en el que hablaban de la capacidad sensorial de los animales para comunicarse con el más allá. La muy cerda, además de asesinarme a los amantes y saber que alguno está emparedado, es capaz de seguir asustándome con el jueguecito de ponerse a ladrar como una loca hacia alguna esquina de la casa. A veces, incluso simula diálogos con los muertos y me mira cómo si estuvieran hablando de mí. Tyler es escalofriante.
    
    Pero hoy va a ver muertos de verdad…

    El sueco ha venido con el pobre chiguagua y en un momento que el sueco iba al baño he matado al perro, aprovechando la coyuntura de su enfermedad, claro está. Ya he desarrollado esa habilidad de no ver la muerte como una fatalidad, sino como una circunstancial casualidad que no debe ser analizada más allá del propio hecho de morir. Si dios no lo recoge, yo se lo envío.
     Sin que el sueco se de cuenta, he dejado al pobre animalito colgando en el rincón de los muertos favorito de Tyler. Ahora si tendrá por qué ladrar…   
     El sueco y yo nos hemos ido a cenar fuera, lo he consolado y se ha ido con la ilusión de que yo le daré una buena despedida a su chiguagua, ya que él se ha sentido incapaz.

     Acabo de llegar a casa. Tyler está lamiendo al pobre chiguagua desde abajo. Es una súperhijadeputa y además, necrófila.
     Me mira y se relame.
     La detesto.

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Ilustración: Tyler saborea un badito de caramelo con nueces. por Ale Ariza.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tyler, la perra islandesa con la mandíbula más prodigiosa.


Tyler es islandesa. Cuando la encontré cojeaba y chorreaba sangre por un oído. La cercanía de un veterinario fue el guiño del destino que nos unió para siempre.
    Tyler es coqueta, un poco traviesa y muy bipolar. Cada día come croquetas regadas con un poco de cava catalán y es muy fans de Judit Mascó, la pobre. Cada Lunes se pegaba al televisor hasta que terminaba Supermodelo, luego se iba a su camita desfilando como Maria José, la sevillana. Tyler es un regalo del cielo, pero a veces me desquicia más que cualquier bicho humano sobre la tierra.
    Los domingos, tras devorar El Pais Semanal y devorármelo ella, tiene que desayunar churros con ginebra londinense. Siempre soñó con ir al Big Ben y tener la típica foto con el beefeater. No estoy seguro si los beefeaters son del big ben o de la abadía de Westminster; así de desquiciado vivo...siendo ambos lo mismo.
    La última vez que le propuse llevarla a Londres me dijo que se negaba a volar con Ryanair. Piensa que allí no tratan bien a los animales, puesto que no venden huesos con diamantes o huesos eléctricos como los cigarros antitabaco. Tyler algún día morirá electrocutada, no para de morderme el cable del secador cuando ve que me estoy poniendo muy guapo para salir al paseo.
    Tyler es envidiosa.
    Ésta mañana me he encontrado las sábanas de seda totalmente magulladas y un poco ensangrentadas. Me he despertado exaltado, no la encontraba por la casa, solo veía más muestras de su atrocidad; se había comido el HOLA! de la muerte de Lola Flores, la muy hija de puta. Tampoco estaba en su camita, pero sí que he encontrado algo. Allí, como un santuario, se exponían fotos de Jean Paul, mi amante. Un corazón de plástico que formaba parte de un llavero, algunas flores ya marchitas y una huella de sangre en una de las fotos de Jean Paul en Istanbul, completaban su altar maldito. A Tyler siempre le ha gustado el rollo árabe. 
    Me he dado cuenta que la sangre no sólo estaba en la foto, había más huellas. Las he seguido y me han llevado de vuelta al dormitorio, entonces me he dado cuenta del horror. Jean Paul tiene la manía de darme el culo cuando duerme, con lo que al despertarme no me había dado cuenta de su NO-rostro... Tyler es una psicópata, ha dejado a Jean Paul sin rostro. Tan solo el hueso de la nariz y un ojo colgando de un nervio le ha dejado la muy malvada. No sé cómo digiere todo eso en su estómago.
    Tyler es una asesina, y además, muy perra. Ahora seguro está en el rellano lamentándose por lo que ha hecho. Ya es el cuarto amante que me asesina y desfigura, además en ese orden; y no me caben más cuerpos en el hueco que dejé en el muro del salón para posibles emparedados.
    Tyler y yo tendremos que mudarnos a otro piso más grande o algún día ésta maldita perra me costará la cárcel.
    Ya entra. La pobre está arrepentida, ha vomitado.


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Ilustración: Tyler come croquetas mientras ve Supermodelo. Ale Ariza.