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miércoles, 8 de febrero de 2012

El cáncer no es genético.


    Aquella noche no pudo conciliar el sueño. Intentaba relacionar la repentina muerte de su madre con la enfermedad que ahora llevaba a su tío, de apenas 54 años, a una muerte inmediata. Mientras que su madre había muerto contagiada de VIH en aquél burdel, su tío moría de cáncer. El cáncer no es genético pensaba. Si es cierto que existe una alta probabilidad de herencia, pero desde luego, a priori, no era algo genético. ¿Por qué le aconsejaría su tía que se hiciera una revisión médica?. No encontraba el sentido a esa llamada. Sí por conocer la salud de su tío, pero para nada compartía la preocupación. Aun así, por más que intentaba eludir el tema excusándose en la ignorancia de la mujer de su tío, más crecía la preocupación y el misterio por su propia salud.
    Le parecía probable y sensato, que su tía, pese a no ser clara en cuanto a las razones de la mala salud de su tío, si lo hubiera llamado para ponerle en conocimiento de que un mal acechaba su familia y así alarmarlo para que no demorara un análisis completo de su salud.
    No quería pensarlo en absoluto, pero mientras se duchaba aquella mañana no podía apartar el pensamiento de toda una familia infectada...


    Los Reyes de la Pista. Por Jesús Galeote
    Ilustrado por Antonio Meléndez.
    (muy pronto edición electrónica)

martes, 24 de enero de 2012

Bukkake

    Aquella noche estaba dispuesta a dar todo de sí misma. Había pasado tantos años apartada del cariño, del deseo de los demás, que ese día se lo iba a llevar todo de golpe. Citó a ocho chicos, sin más miramiento ni requisitos que el de ser 'buenos eyaculadores'.
    Llegó ansiosa, pero también con miedo, al descampado que se extendía tras la antigua fábrica de cemento. Apenas intuía sus caras, pero allí estaban, esperando en círculo su llegada. Los ocho falos no tardaron en relucir color plata bajo la luna llena, Yeya, totalmente fuera de sí, comenzó a masturbarse con tal presión que en unos segundos sus dedos se mancharon de rojo sangre. Los chicos, unos más portentosos que otros, comenzaron un ritual de pajas por doquier que a Yeya ya poco le importaba. Estaba ahí en medio, sintiéndose el blanco, la diana roja donde grandes dardos ya apuntaban...
    El primero cayó en la espalda, en la paletilla derecha, seguido de un gemido. Los siete restantes no tardaron en llegar; el cuello, la barbilla, el pecho, uno en el muslo que buscó y adentró en su vagina y así hasta el dardo final. El suyo propio.
    Para cuando consiguió calmar su respiración ya todos se habían ido. Había estado tan absorta que no había oído los sucesivos rugidos de motos o coches alejándose. Todos, menos uno... A su derecha, y más cerca que en la rueda anterior, se acercaban los gemidos de un chico a punto de correrse...
    Los cálculos habían fallado. Un noveno, más mayor que el resto, parecía no estar dispuesto a perder su propia partida...

   

    Los Reyes de la Pista. Por Jesús Galeote (portada e ilustraciones por Antonio Meléndez).
    En Febrero edición papel y ebook.

miércoles, 18 de enero de 2012

El chalet del ruso.


    Por el chalet del ruso pasaron modelos, presentadoras de televisión, chicas de anuncio, desconocidas espectaculares y hasta hijas de nobles ávidas de nuevas experiencias. Cuanto mayor era el nivel de la chica, más crecía la exigencia de Jacob. Se convirtió en una obsesión y su expectación al abrir la puerta llegaba a cotas insanas. Dejaron de interesarle las chicas que recibía y Madame Caroline no sabía como contentar ya a su mejor cliente. Un día, Jacob le pidió por teléfono 'por favor sorpréndeme, pero ésta vez de verdad'.

    Dos horas más tarde sonó el interfono del chalet. Ésta vez, tras abrir, Jacob salió al porche ansioso de ver su sorpresa, no pudo esperar dentro como hacía siempre. Del sendero rodeado de césped que llevaba del portón a la propia casa no se oía sonido de tacones esa noche; en su lugar, un chaval de apenas diecisiete años caminaba hacia el porche con paso firme y decidido, pero sin mirarlo directamente a los ojos. En seguida notó que aquel chico estaba como un flan, quizás Jacob era su segundo o tercer cliente, por no decir el primero. El ruso enrojeció de cólera, quiso entrar, cerrar el paso al joven y llamar a Madame Caroline al instante, sin embargo un simple 'buenas noches señor' con voz tímida y un poco temerosa frenaron su irreverencia. Aquél joven adolescente estaba mucho más asustado que él, no cabía duda. Lo invitó a pasar, sirvió dos copas y empezó a escudriñarlo con la mirada. Era guapo, bien proporcionado, educado e inocente.


    Los Reyes de la Pista. Por Jesús Galeote con ilustraciones de Antonio Melendez.
    (Febrero 2012 edición papel y electrónico).

martes, 10 de enero de 2012

Tus cigarrilos, y té.

    Cuando a Luca le preguntaban en qué cosas soñaba o cuales eran sus metas, siempre pensaba en cosas que pese a ser aparentamente cercanas, para él se convertían en auténticas utopías. Tomar un café frente al mar, pasear de la mano con ese chico del que estaba absolutamente enamorado y a la vez le permitía ser tan natural como él mismo. Un cartucho de pescado en un banco una mañana de domingo tras leer la prensa dominical... Éste era el tipo de metas de Luca, así de idealista era pero más realista se convertía cuando pensaba que jamás sería posible...

    ... cuándo aquél chico que llevaba viendo dos días en los preparativos del casting le preguntó '¿qué llevarías en una mochila si te dejaran en una isla desierta?', Luca respiró y nada nervioso contestó:

' me llevaría dos toallas, una de rayas salmón, otra de rayas azules, tus cigarrillos, y té '


   

    Los Reyes de la Pista. Por Jesús Galeote
    (Febrero 2012 edición papel y ebook)

domingo, 8 de enero de 2012

Hay gente que sólo venimos al mundo para follar...


    Tras anotarlo y tacharlo por lo absurdo de la cita, miró de nuevo a la pantalla, aspiró hondo y tecleó decidido las palabras ‘Casting Bailarines’ a la vez que espiraba todo el aire que había retenido. Las palabras en pantalla resultaron tan liberadoras como ese aire retenido tanto tiempo y que parecía expulsar por fin. Sus dudas sobre si su vocación era o no seguir los pasos de su padre se habían disuelto repentinamente tras la imagen del espejo la noche anterior. Se había despertado con otras miras, con una cierta serenidad y seguridad nunca experimentadas anteriormente. Consideró que aquél mulato debía ser su padre que se le había aparecido para que siguiera su senda. Un sinfín de enlaces se abrió ante sus ojos, ahora destellantes de una renovada ilusión.

    Los Reyes de la Pista. Por Jesús Galeote..
    (Febrero 2012 edición papel y ebook)

martes, 3 de enero de 2012

Yeya


    ... Desde ese día, la pequeña de siete años comenzó a danzar. Carmen, rebosante de orgullo, le buscó la mejor escuela de danza de toda Barcelona e invirtió en éste esfuerzo su plan de pensiones. Yeya sería una gran bailarina clásica y, si su madre había decidido no formar parte de sus logros; Barcelona entera, el mundo entero, vería algún día triunfar a esa pequeña que con tanta destreza se ponía de pie sobre sus dedos gordos.
    A unos meses del concurso, la banda sonora de su vida era ahora el Cascanueces y Yeya recordaba aún perfectamente aquella tarde en que su abuela le animó a bailar. Se preparaba para el gran concurso cómo una joven profesional de dieciocho años que quería ser reconocida como bailarina, pero cada vez que ensayaba en la gran sala de audiciones, no podía evitar mirar las vacías sillas del público buscando a una pareja de entrañables adultos que se frotaran las lágrimas de emoción por ver bailar a su hija.


    Los Reyes de la Pista. Por Jesús Galeote
    (Febrero 2012 papel y ebook)

martes, 27 de diciembre de 2011

Luca

    Luca era maricón, pero en el barrio de la Viña, tan alegre cómo cruel, la excusa que su propia madre creía cierta de que bailaba salsa por honrar a su padre, le sirvió de escudo durante toda su adolescencia para no sufrir las burlas de los chicos que jugaban al fútbol en la plaza.
    A su madre la llamaban la Loca del Malecón. Sabido era por todo el barrio que el cubano del Tropicana no había sido más que otro de tantos que salió de la isla huyendo del régimen castrista. Llegó a Cádiz y se embelesó con Elvira, gaditana guapa de dieciocho años criada en el seno de una familia de funcionarios. La enamoró aspirando a un matrimonio de conveniencia y gracias al amor ciego de Elvira, vivieron juntos varios meses de felicidad.
    Aún hoy se recuerda en Cádiz cómo se pasaban las tardes bailando salsa frente a la playa de la Caleta...


    Los Reyes de la Pista. Por Jesús Galeote.
    (Febrero 2012 edición papel y ebook)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Yayo

    Su familia contaba que la causa de la muerte de su madre había sido una inanición severa; en cambio él, incluso había cogido unos kilos antes de la tragedia. Supo por su abuela que el poco dinero que conseguía su madre se empleaba en exclusiva para su comida, para nutrirlo y de paso aparentar normalidad en una casa donde el lujo brillaba por su ausencia, pero dónde antaño se habían celebrado fiestas a las que acudían los ricos progres de Argentina.
    Fue durante esas fiestas, escondido en lo alto de la escalera, dónde Yayo descubrió el Tango y toda la pasión que lo envuelve. Se pasaba las horas observando a las parejas bailar con la cadencia y la fuerza que exige un buen tango; con la firmeza en el rostro y el pelo bien tensado.


    Los Reyes de la Pista. Por Jesús Galeote.
    (Febrero 2012 edición papel y ebook)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Te Quiero.

    Escuchando la Introducción a Escena de El Lago de los Cisnes se me expanden las entrañas de tal forma que el humo de éste Marlboro light parece llegar incluso al corazón en un acto de armonía plena con mi organismo. Será lo más parecido a la muerte, o será que aún tengo grabada a la grandiosa Natalie Portman haciendo de ese terrorífico cisne que corre tan terrorífica suerte.

    Me acabo de meter en una nueva movida literaria de la que ya tengo muy claro cómo salir y en la que me apasiona entrar a golpe de música clásica. Será que he madurado o que irremediablemente terminaré como esos chiflados que se dejan el pelo crecer y acumulan basura en casa pero que mantienen intacto el tocadiscos y la colección de Tchaikovsky. Todo lo que queráis, me vale. Todo, menos llamarme insensato, exhibicionista o chiflado sin más. Aquí el chiflado escribe, mejor o peor, pero se moja.
    Ayer me dijeron lo más bonito que me han dicho en mucho tiempo, era algo así como 'qué orgulloso estoy de ser tu amigo'. Nos lo decimos muy poco, pero cuándo llega, es como la Introducción a Escena de ese maravilloso lago. Chapotearemos juntos en ésto, lo sé. Yo, Antonio, Te Quiero, y aún no sé si estoy orgulloso de ser tu amigo u orgulloso de que tú seas mi amigo.
    Ambas formas de querer son preciosas, pero la segunda significaría que al final algo estoy haciendo bien, y el egoísmo nos puede a todos.

    Y sí algo estoy haciendo bien en ésta nueva historia, por supuesto necesito que tú seas el foco que dé vida a éstas nuevas personas que han llegado a mi vida y que espero presentarte muy pronto.



    Es Navidad. Es Te Quiero. Es una pena que no uséis tan bonita expresión.