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lunes, 23 de abril de 2012

Au revoir Sarkozy!

    Parece estar claro que a Sarkozy le quedan apenas quince días como presidente de la República Francesa. Qué coño, de Francia. Como europeos no deberíamos de pasar la noticia por alto, yo al menos, me alegro de los resultados de la primera ronda. Ahora Hollande, el socialista francés, tiene que medirse con el marido de la Bruni el 6 de Mayo para determinar el futuro de nuestros vecinos los franceses.
    En un panorama realmente crítico, Hollande ha hecho unas declaraciones sobradas de prepotencia francesa tras su primera victoria,. Se ha postulado como 'el candidato para reorientar a Europa sobre el camino del crecimiento'. Que Alemania y Francia se crean el ombligo del mundo, ya a nadie extraña, aunque realmente no sé como la Merkel encajará el cambio de socio. Pese a todo, bien por los franceses que abogan por un cambio definitivo tras un presidente pro-élites, ex alcalde del 'pueblo' más pijo de París y estrella mediática más allá de su parlamento. Huella deja, no cabe duda.

    Lo que realmente sigue preocupándome es el avance una vez más de la extrema derecha, también en Francia, dónde un 18% ha votado a Marine Le Pen y a sus propuestas estrella de volver a la moneda única y de limpiar Francia de inmigrantes. No sé a vosotros, pero a mí un 18% me parece una barbaridad en éstos tiempos. Alarma de nuevo. Se va Sarkozy, con toda probabilidad, y el socialismo vuelve a una Francia donde muchos millones de personas apoyan abiertamente políticas xenófobas y totalitarias.
    Bienvenido en cualquier caso Hollande a esa Europa que pretendes encauzar y suerte con ese nuevo rumbo, pero en cuanto te sientes con Merkel, no dejéis de pensar que Grecia está acabada, que España va por el mismo sendero y que en Italia, ojo, se suicidan al día un empresario y un trabajador por no ver salida a la crisis. No son tiempos de grandes celebraciones señores de Europa, vayamos al lío... que es gordo.

    Jesús Galeote.

domingo, 15 de abril de 2012

Günter Grass, viejo nazi.

    El Berlín-Blog de Juan Gómez en elpais.com es como bien dice su autor un cuaderno de bitácora en el que se habla desde la omnipresente Merkel hasta la anhelada vida nocturna berlinesa. Hoy también se habla del Holocausto, y no precisamente por gusto, más bien por obligación a disgusto.

    Probablemente habréis oído en los últimos días el nombre de Günter Grass. Algunos, los más lectores, lo conocerán por su obra El tambor de hojalata y por ser premio Nobel de Literatura, ahí es nada. Ahora además, es un viejo senil y persona non grata en Israel. ¡Qué vejez más mala!

    Como aquí de elitistas no tenemos nada, os cuento la polémica para principiantes y os doy mi propia opinión forjada a base de Google y del releído Berlín-Blog de Juan Gómez. Resulta que Günter Grass ha escrito un poema, declarándose de antemano bastante anciano ya, titulado Lo que hay que decir. En él se ha quedado agusto tachando a Israel como la gran amenaza mundial de nuestros días, más incluso que Irán. Y eso si lo dijera yo en mi blog, estaría tremendamente indocumentado o desinformado, pero no vetado allá en tierras judías; en cambio cuando lo hace un premio Nobel, escritor de éxito, alemán, y aquí el redoble... ex miembro de las Waffen-SS que eran a rasgos generales tropas nazis de la segunda guerra mundial, pues ya tenemos el dato.

    Aplaudo otro artículo sobre el tema escrito por José María Ridao,  en el que enuncia bien claro que el Günter éste ha venido a disfrazar de poema un artículo bomba para que el cariz artístico o literario disimulara la verdadera intención del mensaje. Con la polémica y la diplomacia en marcha, Alemania dividida en la calle pero políticamente sin aludir jamás a temas de Israel, así se ha quedado de pancho el señor premio Nobel. Ahora Israel lo ha declarado persona non grata y el revuelo de editoriales a favor, en contra, extasiadas y también escépticas de la polémica va a ser un no parar éstos días.

    Como ya habréis deducido, me inclino más del lado de Ridao o de Juan Gómez. Un anciano ya con tintes seniles que ha decidido dar de qué hablar y, añado yo, vengarse años después de todos los años de autoinculpamiento alemán por el Holocausto. Si quería quitarse una espina, se la podría haber clavado en el ojo, porque para escribir ésto que él mismo ha calificado de su 'última tinta' no hace falta ni ser Nobel, ni ser alemán. Es cuestión de ser FASCISTA.
   
    Me vengo haciendo eco desde hace varios meses de una preocupación, pero no está de más recordarla: Europa sufre un avance a grandes pasos de movimientos de ultraderecha. No sé qué se puede hacer para pararlos o sí simplemente es cuestión de ciertos brotes, pero ahí lo dejo y sin ningún ánimo de alarma social, que sí de Vergüenza Social.


    Jesús Galeote

domingo, 24 de julio de 2011

Utoya ya no es un paraíso.

   
    Hace un tiempo advertí (creo que también en éste blog, disculpadme mi memoria) que la ultraderecha avanzaba de forma preocupante en Europa, causando más impacto, quizás por su naturaleza y condición de países pacíficos, en Suecia y Noruega. También hace poco lo he comentado en botellones y reuniones de amigos, y, la verdad, no es que me autoproclame visionario, es simplemente que al final ocurren las cosas que se ven venir.
    Llamar a la matanza de Utoya 'crónica de una muerte anunciada' es probablemente demasiado literario, pero no por ello deja de ser real. Se lleva advirtiendo desde hace cosa de un año un avance de la extrema derecha radical en  el centro y norte europeos. Ya en Suecia, país tolerante por excelencia, aumentaron de forma escandalosa los índices de xenofobia en los últimos meses, y en varios países, partidos del mismo signo han ido ganando terreno de forma peligrosa.
    No se puede responsabilizar a un partido político del crimen cometido por un individuo con aspiraciones genocidas, pero no se puede olvidar que ciertas teorías o ideologías han promovido con mayor facilidad este tipo de hechos en la historia más reciente. Hay ideologías dañinas, y hay individuos dañados por ellas que terminan cometiendo horrores que sólo nos parecen posibles en el séptimo arte.
    La isla de Utoya, en Oslo, es históricamente un paraíso de paz, compromiso y buenas intenciones para los jóvenes laboristas noruegos. Cada verano, compartiendo compromiso e ilusión, llegan allí cientos de noruegos que sueñan un mundo mejor. Éste verano, un auténtico SUBNORMAL ha intentado acabar con ese remanso de paz y ha asesinado al menos a 84 personas cuyo único delito era ser de izquierdas. Una vez más uno piensa en esa frase tan necesaria muchas veces 'paren el mundo que me bajo'.
    No voy a relatar la barbarie de éste individuo, simplemente voy a quejarme de lo que me parece un problema del que muchos políticos deberían sentirse responsables.

    La historia, por más real que fuera, también puede estar equivocada. A los aspirantes a nuevos Hitlers recordarles que hay muchas cosas mejor que hacer que minarse la cabeza con ideas absurdas, las que hace 50 años eran igual de absurdas pese a que fueran dominantes. La historia contemporánea está siendo escrita por otras gentes entre las que no tenéis ninguna validez por muchas armas que consigáis para intentar destrozarla.