lunes, 5 de septiembre de 2011

Tyler, la perra islandesa con la mandíbula más prodigiosa.


Tyler es islandesa. Cuando la encontré cojeaba y chorreaba sangre por un oído. La cercanía de un veterinario fue el guiño del destino que nos unió para siempre.
    Tyler es coqueta, un poco traviesa y muy bipolar. Cada día come croquetas regadas con un poco de cava catalán y es muy fans de Judit Mascó, la pobre. Cada Lunes se pegaba al televisor hasta que terminaba Supermodelo, luego se iba a su camita desfilando como Maria José, la sevillana. Tyler es un regalo del cielo, pero a veces me desquicia más que cualquier bicho humano sobre la tierra.
    Los domingos, tras devorar El Pais Semanal y devorármelo ella, tiene que desayunar churros con ginebra londinense. Siempre soñó con ir al Big Ben y tener la típica foto con el beefeater. No estoy seguro si los beefeaters son del big ben o de la abadía de Westminster; así de desquiciado vivo...siendo ambos lo mismo.
    La última vez que le propuse llevarla a Londres me dijo que se negaba a volar con Ryanair. Piensa que allí no tratan bien a los animales, puesto que no venden huesos con diamantes o huesos eléctricos como los cigarros antitabaco. Tyler algún día morirá electrocutada, no para de morderme el cable del secador cuando ve que me estoy poniendo muy guapo para salir al paseo.
    Tyler es envidiosa.
    Ésta mañana me he encontrado las sábanas de seda totalmente magulladas y un poco ensangrentadas. Me he despertado exaltado, no la encontraba por la casa, solo veía más muestras de su atrocidad; se había comido el HOLA! de la muerte de Lola Flores, la muy hija de puta. Tampoco estaba en su camita, pero sí que he encontrado algo. Allí, como un santuario, se exponían fotos de Jean Paul, mi amante. Un corazón de plástico que formaba parte de un llavero, algunas flores ya marchitas y una huella de sangre en una de las fotos de Jean Paul en Istanbul, completaban su altar maldito. A Tyler siempre le ha gustado el rollo árabe. 
    Me he dado cuenta que la sangre no sólo estaba en la foto, había más huellas. Las he seguido y me han llevado de vuelta al dormitorio, entonces me he dado cuenta del horror. Jean Paul tiene la manía de darme el culo cuando duerme, con lo que al despertarme no me había dado cuenta de su NO-rostro... Tyler es una psicópata, ha dejado a Jean Paul sin rostro. Tan solo el hueso de la nariz y un ojo colgando de un nervio le ha dejado la muy malvada. No sé cómo digiere todo eso en su estómago.
    Tyler es una asesina, y además, muy perra. Ahora seguro está en el rellano lamentándose por lo que ha hecho. Ya es el cuarto amante que me asesina y desfigura, además en ese orden; y no me caben más cuerpos en el hueco que dejé en el muro del salón para posibles emparedados.
    Tyler y yo tendremos que mudarnos a otro piso más grande o algún día ésta maldita perra me costará la cárcel.
    Ya entra. La pobre está arrepentida, ha vomitado.


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Ilustración: Tyler come croquetas mientras ve Supermodelo. Ale Ariza.

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