lunes, 12 de marzo de 2012

Matones nerviosos. Tropas Made in USA.


Afganistán, base militar de EE.UU. Ya es Marzo y la guerra sigue igual. O peor aún desde que quemastéis aquellos ejemplares del Corán. Los putos afganos no paran de protestar por éste gesto que ha creado la mayor repulsa vista en ésta posguerra. '¡Joder, por cuatro jodidos libros!'. Acabas de conectarte a Skype, has visto a tu novia. Son ya muchos meses sin ella, sin sentirla y aunque te lo niegue, probablemente ya se haya acostado con otro. Tu presidente Obama no hace más que pedir disculpas por lo de los coranes, pero '¿dónde está él?', '¿por qué no nos lleva ya de vuelta?'. Intentas dormir y no puedes, necesitas un trago. Hasta el alcohol sabe asqueroso en ésta mierda de país, pero nada te relaja más que beber... o que matar, o que matar borracho. No hay mejor descarga de adrenalina.
    Eres reprendado por tus colegas, pero te da igual. Te has pimplado media botella y necesitas descargar tus miserias a la vez que tu arma. Sales de la base, es de noche... todo oscuro y no ves a ningún jodido musulmán al que reventar la cabeza. En la calle ves una casa con luz, y no lo piensas. Entras, y sin más reparo, disparas a bocajarro a todo ser vivo que se cruza... ya te has deshaogado. (Ficción)

    Ayer un soldado estaudonidense salió de su base, aún no se sabe si bajo una crisis nerviosa o, como aseguran los testigos, en un estado de embriaguez considerable; y acabó con la vida de 16 personas, varias de ellas menores. Todos afganos evidentemente. EE.UU lamenta lo ocurrido y Obama asegura que sobre el soldado recaerá todo el peso de la justicia... (Realidad)

    También ha caído sobre los 16 civiles muertos el peso de un perturbado, de un canalla que una vez más pone en evidencia la clase militar de un país dónde al parecer se alistan para calmar su sed asesina. Soldados estaudonidenses y sus eternas 'crisis nerviosas', que parecen quedar siempre impunes, que escandalizan a medio mundo y luego pasan al absoluto olvido, al menos legal. Son los número 1 claro. Es el número 1, el país que decide dónde hacer guerra, dónde hay peligro y dónde enviar toda su artillería de niñatos pajilleros, adictos a videojuegos, discriminados en el instituto y ahora con un buen arma para vengar todos sus miedos, caiga quién caiga.

    Y no me culpéis de usar clichés... culparlos a ellos de superar siempre sus propias ficciones.

    Jesús Galeote